MI HISTORIA
¡Bienvenido a Camino Vaikuntha!
Sobre mí
Sobre mí
Soy Mariangélica Acevedo, aunque todos me llaman Marian.
Desde muy joven me ha acompañado una curiosidad insaciable. Siempre he querido comprender cómo nos vinculamos los seres humanos y descubrir maneras más justas y libres de convivir. No solo me mueve el deseo de respeto, sino la necesidad de entender las dinámicas del poder, la justicia social y la libertad interior.
A los dieciocho años tuve que elegir un camino, y estudié Derecho. No me atraían tanto las leyes como las personas detrás de ellas. Soñaba con construir relaciones más equitativas y aportar a una convivencia más humana. Pero empecé muy joven, y quizá por eso, antes de terminar la carrera, sentí con fuerza que necesitaba ver el mundo antes de definir mi lugar en él.
Así que desplegué las alas.
Ese impulso no fue un simple viaje: fue un derrumbe del único statu quo que conocía. Descubrí que la realidad no es una sola, que hay infinitas maneras de vivir y comprender la existencia. Cada cultura me mostró una perspectiva que desconocía. Ese recorrido amplió mi mirada, me hizo más empática y me enseñó que nada es como uno cree que es—ni siquiera nosotros mismos.
Con esa nueva mirada me sumergí en la Comunicación Social y el Periodismo. Quería entender los fenómenos colectivos, estudiar cómo se construyen los discursos y cómo las narrativas dan forma a lo que llamamos realidad. Mi propósito continuaba siendo contribuir a una sociedad más consciente y libre.
Pero las preguntas siguieron creciendo, y un día me encontré con algo que expandió mi visión: el Eneagrama.
Fue, sinceramente, una revelación. De pronto pude reconocer los patrones y motivaciones ocultas que dirigen nuestras decisiones: esos hilos invisibles que nos mueven por dentro. El Eneagrama no me dijo quién era, pero me mostró cómo podía vivir con más coherencia, honrando mi personalidad pero sin quedar atrapada en ella.
Y cuando estuve lista, la vida me cruzó con Felipe Cejudo, un maestro mexicano excepcional que me acompañó durante cinco años. Con él exploré el Eneagrama hasta sus raíces más profundas. Seguí mi búsqueda y más tarde complementé ese aprendizaje con mis estudios en Coaching en Estado Puro con EFIC®, donde encontré las herramientas prácticas para acompañar procesos reales de transformación.
Entonces llegó un nuevo punto de inflexión. Al cumplir cuarenta y cinco años me hice la pregunta: ¿Qué quiero para esta segunda parte de mi vida?
La pandemia recién había pasado y nos había recordado lo esencial: los sueños no pueden esperar. La vida puede girar en un instante, y lo que anhelamos debemos comenzarlo ahora.
Con esa claridad decidí dar un giro profundo. Compré un terreno en La Vega, Cundinamarca, buscando reconectarme con lo esencial: la tierra, el silencio, la autosuficiencia y la vida simple.
Durante años había explorado quiénes somos a través de nuestras relaciones humanas, pero sentía que algo faltaba. Necesitaba volver al origen, comprender nuestra relación con la naturaleza y escuchar lo que ella tiene para enseñarnos sobre equilibrio, interdependencia y propósito.
Y aquí estoy, comenzando de nuevo con ojos distintos. Estudio permacultura, biofilia y sostenibilidad. Cultivo mi huerta, aprendo sobre energías renovables y observo cómo el suelo, el agua y las plantas dialogan entre sí. Descubro la magia del compost y la paciencia de las semillas. La naturaleza me responde con un lenguaje simple y profundo, recordándome el ritmo natural de la vida.
Reconectar con los ciclos naturales ahora me revela una sabiduría antigua: todo cambia, todo coopera, todo tiene su tiempo. Cuando lo comprendemos, entendemos también nuestros propios procesos.
Construir aquí una nueva forma de vivir me confirmó algo esencial: la sostenibilidad exterior y el crecimiento interior son una misma cosa. No podemos conocernos de verdad si seguimos creyéndonos separados de la tierra. Cuando cuidamos el entorno, aprendemos a cuidarnos. Cuando habitamos el mundo con conciencia, aprendemos a habitarnos.
Y eso es en lo que trabajo cada día.
Así nace Camino Vaikuntha, la síntesis de todo lo vivido. Aquí convergen el Derecho, que me enseñó sobre justicia; la Comunicación, que me mostró el poder del lenguaje; el Eneagrama, que me reveló los patrones inconscientes; el Coaching, que me ofreció herramientas para el cambio; y la Tierra, que me devolvió la memoria de quién soy más allá de las historias.
Cada mañana acompaño procesos de transformación mientras cuido mi huerta. Diseño talleres mientras observo crecer las plantas. Escribo sobre autoconocimiento mientras escucho el lenguaje del viento y los ciclos de la vida.
Encontré mi lugar. Aquí, la teoría se encuentra con la práctica; el crecimiento personal camina junto al respeto por la Tierra, y las palabras se convierten en vida.
¿Te animas a recorrer este camino conmigo?
Marian 🍃
Tu compañera en este viaje de transformación
Inspiración
Misión
Visión
Nuestra visión es inspirar un movimiento de personas plenas, conscientes y comprometidas con la vida. Soñamos con que quienes lleguen a Vaikuntha descubran la fuerza de conocerse a fondo y, desde ahí, vivan con propósito, alegría y responsabilidad. Queremos ser un modelo de vida sostenible que muestre al mundo que sí es posible crecer como individuos y, al mismo tiempo, cuidar de la tierra y de quienes la habitan. Desde Colombia hacia el mundo, aspiramos a encender una llama de consciencia capaz de transformar comunidades enteras y sembrar esperanza en las generaciones que vienen.